domingo, 7 de octubre de 2012

La revolución urbana del siglo XXI



Article ImageLas ciudades, al igual que las multinacionales, evolucionan, de forma que, si no se gestionan correctamente, pueden llegar a desaparecer. Encontrar un modelo sostenible y eficaz para sus trabajadores –los ciudadanos- es esencial para garantizar el futuro de las urbes del siglo XXI, que, gracias a las nuevas tecnologías, vivirán una auténtica revolución en las próximas décadas. Gildo Seisdedos, director del Foro de Gestión Urbana del Instituto de Empresa (IE), en Madrid, ofrece, en el libro Cómo gestionar las ciudades del siglo XXI, una visión estructural de estos entornos, analizando el conjunto de retos que deben afrontar y las herramientas de gestión disponibles, ideas que ha querido compartir con Universia- Knowledge@Wharton.

Universia- Knowledge@Wharton: ¿Qué es la tercera revolución urbana?

Gildo Seisdedor: La tercera revolución urbana está llamada a marcar el siglo XXI como principal fenómeno social: es el proceso de urbanización de la humanidad. Un proceso que culmina en 2008 con más de la mitad de la población mundial viviendo en ciudades, con una humanidad urbana por primera vez en la historia. Y un proceso que se va a acelerar en las décadas venideras, con especial incidencia en los países en vías de desarrollo. Los desafíos derivados de la fulgurante urbanización de nuestro planeta son, sin duda, los nuevos desafíos de la especie humana. Frente a ello, las mejoras en la forma en la que se gestionan las ciudades van a ser fundamentales. Hay dinámicas desalentadoras como la pérdida de control de las ciudades sobre su propio desarrollo cuyo principal exponente es el urban sprawl (desarrollo de suburbios de baja densidad). Pero también hay importantes bazas a jugar: la tecnología y el enorme potencial de la capacidad de gestión empresarial que se está poniendo, poco a poco, al servicio de la tarea de gestionar las ciudades. Desde el Foro de Gestión Urbana del Instituto de Empresa hemos podido comprobar en la práctica el enorme potencial de la colaboración entre empresas y gestores públicos en numerosas ciudades europeas y latinoamericanas: la ciudad se beneficia de la capacidad de gestión empresarial y las empresas de un sector de primera magnitud económica y gran crecimiento. Otra buena prueba de ello, es que hoy en día, las empresas constructoras tratan de evolucionar a este concepto, muchas veces de manera inconsciente, y convertirse en empresas de gestión urbana. 
 
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